Buenos mares y buenos sargos. Anduve explorando puestas. Una en especial tenía ganas de bajar, pero no pude. Como dije hace días, está todo bastante impracticable. Los días duran ya muy poco. Salí tarde y al final busqué un recodo muy conocido. Los sargos estaban allí a placer y ya van entrando buenos peces.
¡La energía que despliega la naturaleza es ingente! El lunes, mar "pasmado"; ayer, martes, mar seriamente "enojado". Dos caras de una "moneda", de aquel inanimado continente que alberga a los seres que animan nuestro espíritu. Con mar que apenas acariciaba la pena, pesqué al límite, allá donde los sargos querían estar. Con viento alegre "francés" y un mar de fondo imponente, "arriesgué" mi capital en una puesta que nunca me dejó tirado. Jornadas pletóricas, que suman conocimientos y experiencia, elementos que nunca sobran en la mochila de un veterano pescador. Saludos, compañeros.



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